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Cualquier ciudad de Cádiz no tiene desperdicio, si no tiene kilómetros de litoral de aguas cristalinas y arena blanca, tiene una campiña espectacularmente bella. Todas tienen algo en común, que además de naturaleza tienen un patrimonio monumental que no tiene desperdicio. Chiclana de la Frontera no podía ser menos. Son algunas las iglesias y ermitas que podemos destacar de Chiclana de la Frontera. En primer lugar, destacamos la iglesia de San Juan Bautista, situada en la Plaza Mayor, construida a fines del XVII por Cayón y Benjumeda, es un perfecto ejemplo del arte neoclásico español.
Otra iglesia que no hay que dejar de visitar es la iglesia de San Telmo, de 1783, en La Plaza, donde aún residen los monjes agustinos. Es particularmente popular entre lo chiclaneros ya que allí se encuentra la estatua de de la Virgen de los Remedios, patrona de la ciudad, del siglo XVI.
La ermita de Santa Ana está situada sobre una colina y puede ser vista desde todos los puntos de la ciudad. Con características que recuerdan a la arquitectura islámica y bizantina, fue construida en el siglo XVIII.
Por su parte, la iglesia y convento Jesús de Nazareno, en la Alameda Lora, es un fino ejemplo de arquitectura barroca. Siga su recorrido por edificios eclesiásticos y no olvide visitar la ermita de Santo Cristo, la iglesia de San Sebastián o la ermita de la Soledad.
Y, dejando a un lado los edificios eclesiásticos, en su visita a Chiclana también tiene que dedicar una atención a otros edificios civiles como la Torre del Reloj, del siglo XVIII, ubicada en la Plaza Mayor y que formaba parte del antiguo cabildo; la Casa-Palacio del Conde del Pinar, del siglo XVIII, situada en la calle Fierro; o la
Casa de los Vea Murgia, del siglo XVIII, en la calle García Gutiérrez. |